Entrando al momento.

Y me dí cuenta que no podía besarte por que eras de papel,
una de esas tantas figuras que guardaba cuando era joven,
sin notar la realeza suplía dentro de mi.
Si quemo este espacio todo lo que conseguí ya no valdrá la pena.
El espejo dice que no, ha vivido enamorado por muchos años y no quiero destrozarlo en verdad no quiero destrozarme.
Las esquinas de las paredes adormeciendo mientras fingía pegar un adorno y todos los cuadros recortados dan sentido al mirar una pestaña obsesionada. Una pegada junto a la otra.
El solo mirar al piso y pensar..., con los quejidos ya empalagados de tristeza.
Caen los brotes haciendo que el piso sea distinto, al menos por esta vez no consigo sentarme a pedir que vuelvas.
Pero porque te guardo en mi pequeño cuarto, déjame llorar, déjame sentir que la vida se ha renovado para mi.
Aunque sigo queriendo tenerte cerca.
Melancólica sensibilidad por ti.

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